Cuando el arte se funde con la industria

Piezas del proyecto Futuro Industrial en DecorAccion.

Uno de los puestos del pasado mercado de DecorAccion me atrajo como un imán, en medio de tantos otros con más de lo mismo. Era la propuesta de Potsdam, galería y tienda de antigüedades de Pamplona, que consistía en unas peculiares esculturas de madera pintada, algunas con indescifrables códigos alfanuméricos, de formas geométricas, algunas reconocibles como ruedas de vagón, poleas, codos de tuberías, que podrían pertenecer a alguna civilización ya extinguida.

Una civilización que no sabía trabajar el metal y la materia prima de su industria era la madera; probablemente una plaga –¿de cochinilla, de concejales y constructores?– acabó con sus bosques, y fueron sometidos por otros con espadas, armaduras y grilletes.

La verdad –o lo que nos han contado los de Potsdam– es que son contramoldes de fundición de los Altos Hornos de Vizcaya, ahora convertidos en esculturas de distintos formatos, que hablan de un pasado en el que se fabricaban cosas entre gigantes de acero, ríos de lava –metal incandescente–, fuego y sudor allá por los 60, 70, 80… hasta que se desmantelaron para dejar paso a la industria asiática. Son las piezas que forman parte del proyecto Futuro Industrial.

Tras una ojeada por la web de Potsdam y por el catálogo de su blog comprobaremos que para disfrutar de alguno de esos objetos que hablan (lámparas, sillas, bicicletas –o de otras civilizaciones extinguidas–) no nos tenemos por qué dejar una pasta.

Puesto de Futuro Industrial en Decoraccion.

 

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