Louise Bourgeois

Escultura de Louise Bourgeois en La Casa Encendida.

Una mujer de tez arrugada y sonriente, vestida con un abrigo de piel de mono y con un gran cipote bajo el brazo. Así posa Louise Bourgeois (París, 1911 – Nueva York, 2010) para el gran Mapplethorpe en una fotografía en blanco y negro publicada en los medios hace un par de semanas, cuando se difundía la exposición HONNI soit QUI mal y pense (MAL haya QUIEN mal piense) en La Casa Encendida, dedicada a los últimos años de creación de esta artista parisina afincada en Nueva York. Para identificarla rápidamente, su obra más difundida es la escultura gigante de una araña, Maman, cuyas copias están presentes en varios museos de arte moderno.

¿Y qué nos vamos a encontrar?

Pintura esquemática de gran formato con reflexiones de quien está «haciendo el equipaje» a la edad de casi 100 años, instalaciones en forma de cubículos, jaulas y urnas con esculturas de gasa que recuerdan a alguna escena de La piel que habito. Composiciones con retales textiles, bordados y collages: artes decorativas elevadas a arte.

Esta exposición, que se complementa con documentales sobre la artista, sirve de celebración del 10º aniversario de la institución dependiente de la obra social de Caja Madrid, hasta el 13 de enero. Así que aprovechemos mientras se pueda.

Escultura de Louise Bourgeois en La Casa Encendida.

Fin de semana de estudios abiertos

Foto: openstudio.es

Foto: openstudio.es

Bajo la iniciativa Open Studio, del 4 al 7 de octubre, 38 estudios de Madrid abren sus puertas al público en esta primera edición. Artistas noveles y consagrados, madrileños o de cualquier otra parte del mundo, fomentan el contacto directo con el público aficionado que no tiene por qué ser experto, ni galerista, ni inversor.

Puedes consultar el calendario de actividades para todos los públicos en la web http://openstudio.es/

Cuando el arte se funde con la industria

Piezas del proyecto Futuro Industrial en DecorAccion.

Uno de los puestos del pasado mercado de DecorAccion me atrajo como un imán, en medio de tantos otros con más de lo mismo. Era la propuesta de Potsdam, galería y tienda de antigüedades de Pamplona, que consistía en unas peculiares esculturas de madera pintada, algunas con indescifrables códigos alfanuméricos, de formas geométricas, algunas reconocibles como ruedas de vagón, poleas, codos de tuberías, que podrían pertenecer a alguna civilización ya extinguida.

Una civilización que no sabía trabajar el metal y la materia prima de su industria era la madera; probablemente una plaga –¿de cochinilla, de concejales y constructores?– acabó con sus bosques, y fueron sometidos por otros con espadas, armaduras y grilletes.

La verdad –o lo que nos han contado los de Potsdam– es que son contramoldes de fundición de los Altos Hornos de Vizcaya, ahora convertidos en esculturas de distintos formatos, que hablan de un pasado en el que se fabricaban cosas entre gigantes de acero, ríos de lava –metal incandescente–, fuego y sudor allá por los 60, 70, 80… hasta que se desmantelaron para dejar paso a la industria asiática. Son las piezas que forman parte del proyecto Futuro Industrial.

Tras una ojeada por la web de Potsdam y por el catálogo de su blog comprobaremos que para disfrutar de alguno de esos objetos que hablan (lámparas, sillas, bicicletas –o de otras civilizaciones extinguidas–) no nos tenemos por qué dejar una pasta.

Puesto de Futuro Industrial en Decoraccion.