Teyoland

Nadie vendrá a sacarnos es esto. O al menos, nadie vendrá a sacarnos de forma desinteresada, sea desde Marte en un platillo volante, en forma de comité olímpico, o abordo de un avión privado desde Las Vegas.

Ignacio Tello (Castellón, 1962), debería ser tan conocido como Guardiola, Nadal, Alonso… por poner ejemplos del ámbito deportivo. Es un señor que ha invertido su propio capital mas el de otros inversores, en 20.000 metros cuadrados de tienda en Valencia, destinada a competir nada menos que con Ikea, Leroy Merlin, y demás cadenas de distribución extranjeras, pero con el “Hecho en España” como sello de identidad.

La tienda se llama Teyoland, y está situada en el pabellón 7 de la Feria de Valencia. El acceso en coche no es fácil de encontrar, y en transporte público desde el centro, con horario de recinto ferial, tampoco parece que sea cómodo. ¡Que alguien le ponga un Metro, por favor!

Exterior de Teyoland en la Feria de Valencia

La apertura de la tienda en la misma Feria de Valencia, ha provocado protestas entre algunas asociaciones empresariales valencianas del mueble, que ven amenazadas las pelusas de sus naves por el trato de favor a Tello, que paga a la Feria un 4% de facturación, con un mínimo de 1 millón de euros anual, por un espacio, que dadas las circunstancias, permanecería sin uso, como otras muchas infraestructuras de la comunidad.

Para algunos artesanos, el tener productos en Teyoland, se ve como un pecado similar al de doblegarse a ser proveedor de El Corte Inglés. Lo cierto, es que el espacio se plantea como un escaparate, en el que los fabricantes no pierden su identidad bajo una marca común.

La entrada a la tienda desconcierta un poco, al encontrar mercancía “Made in China” que se oferta en góndolas. Como en cualquier “Todo a 1 euro”.

Muebles en el interior de la tienda.

En la planta superior, la inmensa superficie está dedicada a muebles y complementos para el hogar, y se destaca el producto de origen español con carteles llamativos, entre decorados de distintas estancias de una vivienda, para inspirar al visitante con los productos que se exponen. Robin, Dulcinea, Balzola… los nombres de los productos los puede pronunciar cualquier hispanohablante.

Composición formada por almohadas.

Algunos escaparates son muy sugerentes, como instalaciones de una exposición artística. Detrás está el director creativo de la firma, el diseñador e interiorista Francesc Rifé. A menudo, se invita al “háztelo tu mismo” y al reciclaje de materiales en estos decorados, no en vano, ya que disponen de una superficie gigante en la planta inferior, dedicada a bricolaje, materiales de construcción y jardinería. La sensación es que aún queda mucho espacio por llenar.

Planta dedicada al bricolage y jardinería.

Destaca el producto local, mediterráneo y nacional. Unas veces con diseños originales, otras reinterpretando clásicos, y a veces con objetos ya vistos en Ikea. El producto importado de China, se justifica alegando que el importador es valenciano.

Unos opinan que es caro, que la atención al cliente es mejorable; que si la Coca-Cola de la cafetería es Pepsi; otros que se van a enterar cuando Ikea abra la tienda de Valencia. Por no hablar del despido de un tercio de los 300 empleados, a los pocos meses de abrir.

Un proyecto de este tipo, se tarda años en pulir, ya que no es una mera copia de Ikea: se apuesta por el producto nacional, fabricado en condiciones laborales dignas –aunque lo sean cada vez menos–, y es necesaria cierta complicidad del consumidor a la hora de decidirse por el producto nacional. Complicidad, también, por parte de la administración, de los medios de comunicación… Ignacio Tello, ha invertido capital y esfuerzo en un proyecto que puede salvar parte de la industria local –¿nacional?– del cierre. En las circunstancias y el clima que todos conocemos. Podía haber invertido en cualquier fondo “buitre” desde las islas Caimán. ¿Será uno de los marcianos que mencionaba al principio?

Las palabras en azul, como esta, de una entrevista a Tello, son enlaces.

Se destaca la producción nacional.

Ciertos productos son apuestas originales, como estas mesillas-lámpara de chapa. ¿Son caras?

Un pensamiento en “Teyoland

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