Menos mal que nos queda Portugal

Hace unas semanas, le comentamos a un buen amigo de Dénia, que nos habíamos adentrado a explorar el municipio de Vall de Ebo. Echamos de menos un poco de espacio abierto en nuestra vivienda de la trastienda del local, y acudimos a la cita con la propietaria de una casita en venta, en el centro de la localidad. “Aquello es lo que ahora llaman la España despoblada, nos dijo nuestro amigo. Nos desilusionó un poco; imaginábamos incluso el traslado de la tienda-taller a este valle, a un paso de la costa para nosotros, y con el atractivo turístico para senderistas del Barranc del Infern. Donde el río Girona aún se llama Ebo, y no tiene nada que ver con una pestilente cloaca, como los ayuntamientos de Dénia y Els Poblets, permiten que sea el río en su desembocadura. Con el anterior cambio de gobierno local y autonómico, se ha demostrado que el color del partido no afecta a la desidia y falta de interés.

Vall de Laguart y Barranc del Infern.

Vall de Laguart y Barranc del Infern.

Despoblación

La realidad, es que la montaña separa este valle –Vall de Laguart– de la próspera zona litoral. Solo una carretera sin arcén, con sus correspondientes revueltas y puerto (recomendamos este vídeo impresionante), une el municipio de Vall d’Ebo con Pego. Quizá, por ese motivo, la zona sea una joya sin descubrir por el turismo de donut hinchable. Abuelos en la plaza, flores en los balcones, y algún que otro negocio relacionado con el turismo rural –no sabemos si ha habido quejas por el trino de los pájaros a primera hora de la mañana–, turismo que no parece que sea una locomotora que acabe con la despoblación. A solo veinte minutos de la costa.

Envidia

Da la sensación de que, tras lo más acusado de una crisis que aún está lejos de terminar para muchos españoles, Portugal nos ha sobrepasado en muchos aspectos. Como ejemplo una noticia reciente sobre Idanha, comarca en decadencia que pasó de 33.000 habitantes a 8.000. En 2014 cerró la última escuela, con tres niños. Reabrió en 2016 con veinte niños. ¿Cómo?

Apostar por el futuro pensando en las próximas elecciones

“Quiero que España sea la California de Europa”, “Dejemos de mirar al Valle de los Caídos y miremos al Silicon Valley”… unas de tantas frases o consignas disparadas recientemente en campaña electoral, por el candidato a la presidencia del gobierno Pablo Casado, del Partido Popular. Alcaldes presuntamente pacifistas, como Kichi en Cádiz, que defienden la venta de armamento –fragatas– a regímenes tan respetuosos con los derechos humanos como Arabia Saudí, con el fin de proteger el empleo que proporciona Navantia, astilleros ruinosos subvencionados con el dinero de todos los españoles, y que se resisten a la reconversión, a cambio de miles de votos. Pero la estrella de las apuestas en gran parte de España, siempre ha sido el ladrillo y el turismo: en este enlace verás cómo tratamos a los inmigrantes que vienen en primera clase y medio millón de euros para comprar casa.

Apostar por el futuro pensando en las próximas décadas

Retomamos el caso de la comarca portuguesa de Idanha. ¿Cómo pasaron de tener la escuela cerrada a reabrir con 20 niños? Apostando por el futuro, es decir, por los niños. Abrieron una guardería con cuatro niños, recogen nenes de pedanías a 35 kilómetros a la redonda, y ya son catorce críos. Esta facilidad es un factor fundamental para atraer familias con madres en busca de empleo.

Sembrar hoy, para cosechar mañana

Monsanto es el nombre de una multinacional norteamericana, centrada en el monopolio de los cultivos transgénicos en todo el planeta, y herbicidas que se han ido sofisticando desde aquel agente naranja de la guerra de Vietnam, que acabó con la vida de 400.000 personas, y originó malformaciones a otros 500.000 nacidos después de la guerra. Las acciones del lobby destapadas en su día por Wikileaks darían para una serie de varias temporadas, quizá con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero en algún papel secundario. Tener el control sobre lo que se cultiva en el planeta, sobre la alimentación de la humanidad debe de ser bastante tentador.
En junio de 2018, Monsanto Company se fusionó con con la farmacéutica Bayer.

El Monsanto que nos ocupa ahora, se refiere a una aldea de Idanha, con unas características casas de piedra. No muy lejos de allí se creó la empresa Sementes Vivas, con filial en Badajoz, dedicada a la comercialización de semillas biológicas de 250 especies, con el fin de preservar la biodiversidad, fomentar la agricultura biodinámica y la soberanía alimentaria. Esto supone empleos directos, y otros indirectos derivados de la recuperación de cultivos y métodos abandonados.

¿Cuánto cuesta poner mi pueblo en el mapa?

El municipio de Idanha-a-Nova celebra un conocido festival musical cada dos años, otro ecofestival, cursos… actividades que le han servido para entrar en el club de las 65 Ciudades Culturales de Estrasburgo. Al otro lado de la frontera, en España, muchos municipios promocionan lo de siempre: los encierros y las celebraciones religiosas, empapadas de alcohol barato.

Te recomendamos que pinches en los enlaces, en azul: son artículos bastante más interesantes y completos que este post.

El título Menos mal que nos queda Portugal lo hemos tomado prestado del tercer disco (1984) del grupo musical de Vigo, Siniestro Total. Nada original por nuestra parte, como leerás en este enlace.

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