Petróleo en el Golfo de Valencia

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Parece que el gobierno español, ha interpretado aquello de ser el Golfo Pérsico de Europa, de forma literal. En realidad, el término se refiere a las energías renovables, esas que ahora se penalizan por no interesar a los grupos de presión de la energía.

Zapatero, días antes de dejar la presidencia, dio permiso a una de las cuatro petroleras que ahora están realizando prospecciones en el Golfo de Valencia, en contra de la opinión de la Generalitat valenciana y el Parlament balear, que veían amenazadas sus costas. El actual gobierno está decidido a seguir adelante, ya que como dijo Soria, «las autorizaciones fueron anteriores a esta legislatura, y se tienen que respetar». Como si hubiese sido un problema alguna vez.

Mientras gran parte del mundo apuesta por las energías limpias, seguimos empeñados en interpretar de nuevo aquel triste episodio de los «hilillos de plastilina», comprando boletos, esperando ese golpe de suerte que nos saque de la crisis.

El gobierno –el anterior y el actual– será el principal responsable de lo que ocurra en el Mediterráneo. Principal, pero no único: el petróleo es todavía negocio porque existe una demanda, y es ahí donde podemos decidir cada uno de nosotros, siendo conscientes de las consecuencias de nuestros actos como consumidores. Consecuencias, que nos pueden afectar directamente en un futuro próximo, como ya afectan a otros en otras latitudes.

Aún no he visto a cantante o actor luciendo camiseta de «Salvemos el Mediterráneo», como ocurre con el Ártico.

Os recomiendo leer los enlaces en azul, que explican mucho mejor los hechos.