Pedidos durante el estado de alarma por coronavirus.

capazos_almabravaEste post, lo deberíamos haber escrito hace un mes. Hasta ahora, no nos habíamos puesto en el lugar de mensajeros y transportistas, y no habíamos tomado una decisión sobre tramitar o no, los pedidos durante el periodo de confinamiento.

Hace unas horas, escuchamos a un mensajero entrevistado en un programa de radio preguntarse sobre la necesidad de comprar ramos de flores, mascotas, peluches, perfumes y otros objetos superfluos que entregan a diario. Objetos que comparten distribución con medicamentos, documentos notariales, contratos y demás artículos que sí relacionamos con el término “primera necesidad”.

Pensamos, que aunque el comercio online esté permitido en España, y las agencias de transporte afirmen que la seguridad de sus empleados –autónomos más bien– esté garantizada, consumidores y tiendas debemos ser responsables y consecuentes. Y en esta cadena, el mensajero que entrega a domicilio está notablemente expuesto a contagio por Covid-19. Como has podido leer en el enlace anterior, en Francia, por decisión judicial, Amazon solo reparte alimentos, artículos de higiene y medicamentos. En nuestro país, por el momento, cada uno debemos actuar en conciencia.

“Por cien pesetas, enumere artículos de primera necesidad”

Los millennials no sabrán muy bien a qué me refiero, pero en la mencionada lista, alimentos básicos y medicamentos estarían en primeras posiciones, y a continuación un grueso de artículos sujetos a las circunstancias de cada uno.
Por ejemplo, una cuerda de saltar a la comba, puede ser un artículo bastante cercano a la primera necesidad, en estas circunstancias que nos obligan a una vida sedentaria tan poco saludable.

¿Un libro estaría en la lista? Como ocurre con los alimentos, puede tratarse de algo verdaderamente nutritivo que fortalezca nuestra salud mental, o de un chute de calorías vacías.

 ¿Un capazo personalizado? ¿Una libreta?

Sin darnos cuenta, la temporada de capazos personalizados está aquí, como las golondrinas. Regalos para profesoras, para madres… o un «autorregalo» mientras soñamos en el sofá con pasar una tarde en la playa. Empezamos a recibir pedidos. Pero no nos sentimos muy cómodos en el estado actual, involucrando a un mensajero para la recogida, y a otro para la entrega, con todo el proceso logístico intermedio. Nuestro capazo de playa es mucho mejor regalo que cualquier peluche, sí. Pero igual de superfluo.

Seguimos atendiendo pedidos: puedes hacer el encargo de tu capazo o libreta cuando quieras, nos ponemos manos a la obra ahora, y en cuanto recuperemos todos cierta normalidad, te lo enviaremos. Ya sabes, sin plazo concreto de entrega por el momento, sujetos a cómo evolucione esta situación.

Mucho ánimo y un abrazo.

ACTUALIZACION 25 MAYO 2020: ¡ya hemos reanudado los envíos!

Madrileño, hijo de puta

imagen-llamas-hoguera-deniaDisculpad por esta entrada en el blog. No acostumbramos a publicar este tipo de contenidos, pero no podemos quedarnos en silencio, ante la manipulación de ciertos medios de comunicación, que comparten titulares sensacionalistas en redes sociales, amplificados en grupos de Facebook como La Ciudad de Dénia. Parece ser que el contenido que he intentado compartir en el mencionado grupo, no ha sido del agrado de los administradores y no lo han publicado. Así, que lo expongo a continuación.

El título de este post no figuraba en el texto remitido a la Ciudad de Dénia. Corresponde al bramido que nos lanzaron, hace un par de inviernos, dos individuos en Oliva (Valencia) cuando nos subíamos a nuestro coche, un veterano con casi 30 años, y matrícula de Madrid. Simplemente. Y puede que el título también sea un buen reclamo, al estilo de la prensa online a la que me refiero.

No nos gusta ver el comportamiento de ciertos madrileños –madrileños como nosotros– cuando van de vacaciones; actitudes que todos conocemos. Frases en ocasiones despectivas que comienzan «Pues en Madrí…».

Gente que cuando sale de su ciudad o pueblo, quiere encontrar lo mismo que en su tierra. Problema no solo de madrileños, sino de todos los españoles que no terminan de aceptar que este es un país diverso en cultura, tradición y costumbres. Todos concentrados en el mismo mes de agosto y Semana Santa.

Es un inconveniente más del fomento de turismo de sol y playa: quizá el público que acude a tu reclamo, no sea el público que más te agrade. Afortunadamente, hay personas en La Marina Alta que están haciendo un gran esfuerzo por potenciar el patrimonio cultural, natural y gastronómico, que abra la oferta a otro tipo de visitantes, y no solo concentrados en el mes de agosto.

Aquí va el texto, uno más, de los que no han pasado el filtro de los administradores del mencionado grupo de Facebook. Nuestra intención es luchar contra los prejuicios que alimentan estereotipos, de forma tan poco sutil. Manipulad, pero currároslo un poco más.

Si te gusta, por favor, comparte. En ocho años, es la primera vez que te lo pedimos.

Alimentar el odio a cambio de un puñado de clics

Se repite un día tras otro en ciertos medios (sobre todo locales): la mayoría de los turistas que se saltan la ley, para llegar a Dénia y alrededores, son sobre todo madrileños.

Sin datos objetivos, sin una sola cifra oficial. Informaciones que se basan en percepciones del redactor, y en el mejor de los casos en percepciones de algún encuestado igual de “bien” documentado.

Que los vecinos distingan a ojo quién llega de Madrid o de Albacete, me parece difícil.

Quizá a alguno le compense hacer 450 km de ruta, con el riesgo de que te obliguen a dar media vuelta, para estar encerrado en otra casa (ah, no, que también se dice que la playa de Las Marinas está a tope, y disfrutan del pasatiempo de la cola en Mercadona).

El caso, es que hay gente para todo, y con que una mínima parte de la población española carezca de sentido común y se pase todo por el forro, los madrileños tocan –tocamos– a más candidatos a lobotomía y esterilización, que en zonas menos pobladas: es un problema de número, aunque haya gente empeñada en decir que el problema es el gen de la chulería prepotente. Estereotipos. Madrileño chulo. Sudamericano vago, como el andaluz. Marroquí ladrón. Catalán tacaño. Y así nos va.

Se dice que en un hilo abierto por alguien que se intuye pertenece a Mongoradio, Pangel Albi Montgoradio: “en Dénia la mayoría de residentes de segunda vivienda ya se sabe su procedencia…” (antes menciona Madrid), naturalmente, con el correspondiente enlace a la web (clic).
“La mayoría (…) ya se sabe su procedencia” es el dato «objetivo» con el que se argumenta la información. Me he tomado la molestia de buscar alguna estadística OFICIAL al respecto, y no he encontrado nada que relacione titularidad de segunda vivienda en Dénia o provincia de Alicante, con lugar de empadronamiento del propietario.

Sí me he encontrado con este dato, en un trabajo con su correspondiente bibliografía, que podría dar una pista: La mayoría de los turistas de segundas residencias en Dénia, procede de la Comunidad Valenciana (42,3%), seguidos de la Comunidad de Madrid y Castilla La Mancha.
Fuente: https://riunet.upv.es/bitstream/handle/10251/14448/memoria.pdf?sequence=1

Medios de comunicación (sobre todo locales, insisto) que nos ponen a tiro el objetivo ideal con el que regodearnos y culpar de todos los males, también en esta ocasión, otra vez, en terreno ya abonado: el madrileño o madrileñito que viene a romper la paz y convivencia, como todos los agostos, pero mucho peor, con vidas en juego. Qué triste.

¿Qué interés pueden tener, para difundir información tan poco consistente? ¿Serán nuestros clics cuando pinchamos en el enlace de la noticia? ¿Clics que convierten en dinero a través de los anuncios?

No creo que exista gente tan ruin que fomente el odio a cambio de un puñado de clics, al estilo de la Radio Libre des Mille Collines. Pero deberíamos hacernos mirar esto de entrar al trapo sensacionalista. Yo el primero.

Abierto por cierre

A partir de esta temporada, ya no estaremos en la tienda física de Dénia – Els Poblets. Hemos cerrado. Sin embargo, la tienda en www.almabrava.es estará más abierta que nunca, con nuevos productos propios, además de la presencia que nos proponemos tener en algunas de las ferias y mercados de artesanía de la Marina Alta.

Nuestra intención es acudir en el momento y lugar donde más visibilidad tengamos, y reducir los gastos fijos derivados de una tienda física.

Nos gustaría poder achacar el cierre físico de la tienda, al nulo apoyo de las administraciones al pequeño comercio, a no poder competir con los centros comerciales, al cambio de hábitos de compra del consumidor, a Amazon, al coronavirus y el estado de emergencia… o, por qué no, a todo junto.

Pero la realidad es que hemos completado un ciclo –lo del virus ha sido mera coincidencia–, y queremos explorar otras formas de acercarnos a nuestros clientes, en lugar de esperar a que entren en la tienda. Después de una temporada en fase de capullo crisálida, salimos a volar.

Llegamos hace ocho años sin conocer Dénia ni el resto de la Marina Alta, y nos quedamos con un pie allí, y otro acá. Porque estamos enamorados de su cultura, historia, gastronomía, paisaje, gente habituada a ser hospitalaria – a veces, incluso con el madrileño en agosto– y nos gustaría seguir participando de esa fuerza transformadora que potencia valores que nos son tan afines, frente a la cada vez más gastada fórmula de sol y playa.

Josep Ahuir, entonces arqueólogo del vecino yacimiento romano de Els Poblets, nos acogió, y compartió –comparte– con nosotros todos los eventos culturales en los que participa activamente, que son muchos a lo largo del año. Gracias de corazón.
(En Madrid –»pues en Madrí…»–no hablamos valenciano en la intimidad, pero algún «bon dia» se nos ha escapado al entrar en el súper).

Gracias también a todos los amigos que nos habéis visitado. Que habéis viajado cinco horas, algunos con chiquillos, y a veces soportado 40º y una humedad del 70% –clima excelente excepto esa semana de canícula–. Ya no nos vais a poner en el compromiso de llevaros media tienda en el maletero.

Gracias a los que habéis confiado en nosotros dejándonos vuestras obras, vuestros objetos hechos con gusto y pasión. Por vuestras idas y venidas.

Y gracias a todos los que en algún momento os habéis atrevido a cruzar el umbral de la puerta, los que no habéis comprado, los que comprasteis una vez, los que habéis repetido año tras año. También damos las gracias a aquella chica que se llevó 4 pantalones de una tacada: una tienda no es tienda, sin por lo menos un hurto.

Contamos contigo para compartir nuevos proyectos. Almabrava sigue. La vida sigue, aunque parezca ahora que se haya detenido. Te deseamos que pases esta cuarentena de la mejor forma posible, en compañía, sea física o a distancia. Un abrazo.

¡Nos vemos!

¡Nos vemos!