Segunda vida para los campos de golf

El impacto del estallido de la burbuja inmobiliaria, no solo afecta a la economía de todo un país. También se aprecia en el paisaje, con urbanizaciones más o menos terminadas, que poco a poco se van transformando en modernas ruinas mayas, invadidas por la vegetación. La demolición, desescombro y recuperación del paisaje es una tarea muy costosa, que legalmente debe correr a cargo del promotor de la obra y, en último extremo, de la administración.

Los campos de golf, cuando se dejan de regar, se convierten en páramos. Sobre todo en zonas poco favorecidas por las precipitaciones, como el Levante peninsular.

Promoción de adosados en El Verger (Alicante), en vías de convertirse en ruina.

Promoción de adosados en El Verger (Alicante), en vías de convertirse en ruina.

Japón también tuvo su propia burbuja de ladrillo, campos de golf incluidos, en un país donde no sobra el terreno llano. Por otra parte, tras el desastre de Fukushima, Japón se propuso doblar la producción de energía limpia para 2030. Y qué mejor forma de aprovechar esos campos de golf abandonados, que cubrirlos de paneles solares.

Los paneles de un solo campo de golf junto a Kioto, instalados por la multinacional Kyocera, producirán energía suficiente para abastecer a 8.100 hogares. Estados Unidos, que también ha vivido el auge y declive de los campos de golf, ya se lo está planteando.

Quizá en estos países no exista un oligopolio energético como en España, o una política que penalice la producción de energías limpias. Porque de ruinas, páramos y sol andamos sobrados.

Barbacoa bajo el agua

Underwater Cookery. Bruce Mozert

Underwater Cookery. Bruce Mozert

No es una versión de la canción de Deep Purple, sino una de las fotos de Bruce Mozert, pionero de la fotografía subacuática, que comenzó su carrera con las primeras películas de Tarzán (no se si tuvo algo que ver con la famosa escena en la que Johnny Weissmuller lucha cuerpo a cuerpo con un enorme cocodrilo), para posteriormente, en los años 50, trasladarse a Florida con la caja estanca fabricada por él mismo.

El invento le permitiría tanto tomar fotos de pin-ups –entre las que se encontraba su hermana– para ilustrar revistas, como filmar las hélices en movimiento para los anuncios de los motores Mercury. Todo bajo el agua.

Y son estas fotos, las de la Florida pre Disney, entre inocentes y surrealistas, las que le abrieron las puertas para realizar reportajes de diversa índole para Life, National Geographic y productoras cinematográficas como MGM, ABC, CBS.

Parece ser que en los años 50, la principal atracción turística en Florida era observar el lecho fluvial a través del suelo transparente de una barca en Silver Springs. Luego pusieron la primera piedra del castillo de Mickey, y hasta hoy.

Mozert, de 93 años, aún colorea algunas de las fotos que vende en su página web, procedentes de los negativos originales. Detrás de la gracia de las escenas, está el ingenio del fotógrafo que lo inventó todo en esta técnica, las aguas templadas de los Cayos y la apnea de los modelos. Sin cámaras digitales, sin ordenador, sin Photoshop.

Underwater. Bruce Mozert.

Underwater. Bruce Mozert.

Bruce Mozert.

Bruce Mozert.