Ruta por un pueblo encantado de Japón

Fotograma del vídeo de Fritz Schumann, con Ayamo Tsukimi y su alter ego.

Fotograma del vídeo de Fritz Schumann, con Ayamo Tsukimi y su alter ego.

Ayamo Tsukimi volvió a su aldea de la isla japonesa de Shikoku, Nagoro, hace once años. Se encontró con que la aldea pasó de ser habitada por cientos de trabajadores de la fábrica, a tener tan solo 37 vecinos.

Sin muchas distracciones, Ayamo, de 64 años, decidió espantar los cuervos que se comían sus semillas, mediante un espantapájaros con la cara de su padre, de 83 años, con el que vive.

Aquellas semillas no prosperaron, pero el muñeco fue el primero de 350 personajes, que han devuelto la vida al valle, ya que atraen a multitud de turistas.

El fotógrafo alemán residente en Japón, Fritz Schumann, lo ha documentado en un vídeo lleno de magia. La propia autora presenta a los habitantes de trapo: el director de la escuela, el vecino de la bicicleta, el hortelano, el cazador apostado en la copa de un árbol.

Cuando vuelva el coche de Google Maps a fotografiar la ruta, los habitantes de trapo que esperan el autobús, probablemente sean otros, ya que su media de vida es de 3 años.

Las palabras en azul, son enlaces.

Descubrimos a Ayamo Tsukimi en el blog Nometoqueslashelveticas.

 

Pitarque Robots en Almabrava. Fotos del taller infantil de robots de cartón

imageHoy compartimos las fotos del taller de Semana Santa, el primer taller infantil con los robots de cartón de nuestro amigo Javier Arcos, creador de Pitarque Robots.

Competir con el sol y la playa de Denia esos días ha sido difícil, pero Francesq y Pere (de 8 y 12 años) se han animado a cambiar un baño en el mar por una mañana de sábado diferente.

El taller consistía en montar un robot de cartón, las piezas vienen troqueladas y sólo hay que sacarlas de su base, pegarlas y colorearlas a gusto de cada uno.

¡Nos ha encantado la cara de satisfacción y felicidad de los niños cuando han terminado sus robots!.

empezando a montar el robot de carton

Empezando a montar el robot (mamá ha ayudado un poco)

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¡Ya tenemos la cabeza!

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Coloreando las piernas del robot

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El robot de Francesq de espaldas

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El robot de Francesq terminado

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El robot de Pere terminado, listo para volar

Receta de pan campesino integral

Pan campesino integral cocido

Pan campesino integral cocido

En el post anterior, hablábamos del sabor y textura del pan artesano, y de los pocos utensilios que necesitamos para hacer un buen pan en casa.

Hace unos días, nos atrevimos a hacer el pan de la foto. Un pan que no estaba destinado a rebañar cualquier salsa, sino a protagonizar el primer plato de una comida entre amigos.

En este caso, los complementos del pan fueron unas anchoas desaladas y conservadas en aceite, boquerones en vinagre, trozos de aguacate y cebolla, tomates maduros cortados en cuartos para untar, y aceite de oliva virgen extra de Val de la Gallinera, para más señas.

El pan no quedó muy fotogénico, y lo duro de la corteza, unido al peso –1 Kg.–, lo convertía en una especie de pedrusco. Menos mal que el interior reservaba una miga relativamente húmeda, de buena textura y sabor.

Esta es la receta de nuestro panazo campesino:

Ingredientes para 1 Kg:

360 ml de agua
1 cucharada sopera de AOVE (aceite de oliva virgen extra)
2 cucharadas de café, de sal
1 cucharada sopera de azúcar de caña integral
200 gr de harina de trigo (de fuerza)
200 gr de harina de centeno integral
200 gr de harina de avena integral
1/2 pastilla de levadura fresca de pan de Mercadona (la próxima, probaremos a hacer masa madre como la de Ibán Yarza)
Semillas de centeno y avena a discreción.
Conveniente papel de hornear.

El primer amasado corrió a cuenta de la panificadora, 1 hora aproximadamente. Reposo de 7 horas, tapado con un paño. Amasado manual e incorporación de semillas. Reposo de 1 hora. Hendidos con cuchillo panero a 45º.  1 hora de cocción en horno precalentado a 250º –precalentar también la bandeja–. Para mejorar la textura de la corteza, es conveniente la humedad, sobre todo al principio: para ello, rociar con agua pulverizada las paredes del horno.

No quedaron ni las migas, y sí lugar en el estómago para un arroz: «el pan que pesa en la mano, no pesa en el estómago». Cita de Moncho López.

Pan campesino crudo

Pan formado, con sus semillas y sus hendidos, sobre papel de hornear, listo para cocer.

El secreto del sabor a pan

Ingredientes del pan

Ingredientes del pan.

Hace ya tiempo que la industria alimentaria nos arrebató sabores y texturas, gracias a nuestra complicidad. La prisa ganó la batalla. No solo las hortalizas han sufrido esa mutación insípida: el pan fue uno de los primeros alimentos básicos que desapareció del comercio «de proximidad», y con él las panaderías y obradores.

La producción de pan se ha centrado en unas pocas industrias que abastecen a todo el país, mediante un proceso industrial ayudado por aditivos y mejorantes, que en la mayoría de los casos da lugar a un pan insípido, con mucho aire, y de corta duración en condiciones de consumo. Son esos panes de supermercado, de gasolinera y de «chino», por poner un orden, de malo a muy malo, que a menudo, se hornean a la vista del público como prueba de autenticidad. En unas horas pueden cambiar de estado: de pan a piedra, o de pan a caucho.

Afortunadamente, la corriente «Slow» o Movimiento Lento –que entre otras cosas, reclama recuperar los tiempos en los procesos–, llega a España con unas décadas de retraso, hace que se le vuelva a prestar atención a aquellos sabores perdidos, y cuando hace años que los panaderos tiraron la toalla, gente que nada tiene que ver con la tradición harinera, rescata esa tarea olvidada de hacer pan a mano, con productos de calidad.

Panes sólidos, consistentes, nutritivos y digeribles: «El pan que pesa en la mano, no pesa en el estómago».

Orlando Lumbreras entrevistó al panadero Moncho López, el pasado 30 de marzo, en el programa de Radio 3, Placeres Mundanos. López estudió la carrera de Física, la de Newton, no Educación Física, aunque acabase trabajando para Decathlon, y mas tarde en el Grupo Cortefiel, hasta que un día decidió dar rienda suelta a sus inquietudes manuales y artesanas, siendo panadero. Así fundó Levadura Madre, cadena de tres panaderías en Madrid, donde además de vender pan, divulga su sabiduría mediante talleres y cursos.

Ibán Yarza es otro gurú de la hogaza, experimentador y comunicador… desmiga el arte de hacer pan, hasta hacerlo asequible para cualquiera con dos manos y un horno doméstico –¿Hay algo más democrático?–. Desde su web explica cómo obtener masa madre a partir de harina y agua, sin necesidad de comprar levadura en Mercadona.

Puedes aprender de Ibán Yarza en acción, en alguno de los programas de la ETB, Robin Food –David de Jorge–. O, mejor aún, de su libro Pan casero (Larousse, 2013).

Francia es uno de los países donde el pan de calidad no ha desaparecido de la lista de la compra, aunque imagino que tendrán panes infames, como en todas partes. El tunecino Ridha Khadher, fue el ganador de Baguette de Oro 2013, lo que supone, además de un premio en metálico, suministrar el pan al palacio presidencial. Su secreto desvelado: reposo de la masa durante 24 horas.

Así, que deducimos que el secreto, además de la calidad de los ingredientes (Moncho López hablaba incluso de suministrar  semillas seleccionadas de cereales a los agricultores), es el tiempo.

  • Tiempo para dejar actuar a los microorganismos presentes en las cáscaras del cereal (son levaduras que también habitan en la piel de las frutas) y en el ambiente. Levaduras que a partir de harina y agua, mediante fermentación, activarán la masa madre, y darán ese grado de acidez característico.
  • Tiempo de reposo de la masa, desde 3 horas hasta las 24 de Khadher. Una masa reposada, hace que el pan dure varios días fresco.
  • Tiempo para amasar a mano, con ritmo, suavemente, ya que la masa también «se estresa». Los panaderos coinciden en comparar esta fase a algo parecido a un mantra, un estado de meditación.

Si has llegado a leer hasta aquí, enhorabuena. Seguramente tengas paciencia para ponerte a hacer pan, y disfrutarlo.

Las palabras en azul, son enlaces a artículos, vídeos y programa radiofónico.

Ríos y vida (3 de 3)

Macondo Cambalache en el Amazonas. Foto: http://www.argentinaalaska.com/

Macondo Cambalache en el Amazonas. Foto: argentinaalaska.com

En esta serie de tres historias sobre ríos, no podía faltar la consabida metáfora de nuestra vida como un río, sea en versión Zen, o en la versión de Jorge Manrique.

3. El río por explorar de la familia Zapp.

Creo que el titular que me invitó a saber más sobre la familia Zapp era parecido a este: “Recuperaron una balsa abandonada para navegar con su coche por el Amazonas”.

El 25 de enero de 2000, Candelaria Chovet y Herman Zapp, ingeniero y mecánico respectivamente, vendieron todo lo que tenían, para partir de Argentina con el viejo compañero Macondo Cambalache, un automóvil Graham-Paige de 1928 que les permitiría llegar a Alaska, a una velocidad de 60km/hora, 70.000 kilómetros después.

Esa fue la primera etapa de un viaje que dura ya 14 años. Macondo ya no refugia y transporta solo a la pareja: Pampa, el hijo mayor, nació en Carolina del Norte en 2002. Tehue, en Buenos Aires en 2005. Paloma, se asomó al mundo en 2007 (Canadá). Y el pequeño Wallaby lo hizo en Australia, en 2009. Candelaria pasó de ingeniero zootecnista a maestra de los cuatro hijos.

La familia Zapp al completo. Foto: argentinaalaska.com

La familia Zapp al completo. Foto: argentinaalaska.com

Han vivido en casi todos los continentes, y actualmente recorren África “por la costa que tenga más animales”, con idea de dejar Europa para el final de esta etapa en sus vidas… y empezar otra.

En la página web que dedican al periplo, es bonito ver la transformación de la familia a lo largo de los años, Macondo incluido, convertido casi en una autocaravana, con capacidad de acoger a toda la familia, aunque lo habitual es que sean recibidos en los hogares de personas de todo tipo, desde curas hasta coleccionistas de trenes de vapor.

Si quieres saber más, el libro que han escrito, Atrapa tu sueño, promete ser una historia realmente inspiradora sobre el río de los Zapp.

Como siempre, las palabras en azul, son enlaces.

Bueyes tirando de una carreta y de Macondo en Sudáfrica. Foto: argentinaalaska.com

Bueyes tirando de una carreta y de Macondo en Sudáfrica. Foto: argentinaalaska.com

Ríos y vida (2 de 3)

Demolición de la presa de Retuerta en el río Aravalle (Ávila).

Demolición de la presa de Retuerta en el río Aravalle (Ávila). Foto: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

2. La excavadora que salvó el río.

La segunda historia sobre el agua dulce, pertenece a un reportaje publicado hace un par de semanas en El País. En el, se relataba la recuperación de ciertos ríos y parajes húmedos, destruidos por la acción del hombre.

Entre los ríos convertidos en cloaca (Río Segura a su paso por Murcia), las balsas de residuos tóxicos que se rompen a las puertas de Doñana, y las antiguas canteras, nos quedamos con la historia menos conocida, y probablemente del río más modesto: El río Aravalle.

El Aravalle es un afluente del Tormes, de unos 9 kilómetros, y situado a los pies de Gredos. Hace unos 40 años, se construyó la presa de Retuerta para abastecer a una urbanización que se proyectó y –afortunadamente– nunca se llegó a ejecutar.

En 2013 se derriba la pared de 14 metros de altura, que retenía sedimentos naturales, además de, como es normal, agua. Constituía una barrera infranqueable para las especies que debían remontar el río para su reproducción.

En las imágenes en “time-lapse” de este vídeo, la excavadora que libera el cauce, es la protagonista. Como en aquel anuncio sobre el colesterol.

Que todo fluya.

 

Ríos y vida (1 de 3)

Marjal de Pego-Oliva.

Marjal de Pego-Oliva.

El agua, no solo es asunto de mares y océanos, aunque todo lo que afecta al agua salada parece más trascendente que lo relativo a ríos y lagos. Lo comprobamos tanto en el arte y la literatura, como en la ciencia y su divulgación.

Estas tres historias, tienen un denominador común: el río –o la laguna–.

1. Celso Arévalo. Pionero en el estudio de los ríos.

Caen en mis manos unas figuras geométricas impresas en cartulina, que guardo para emplear en collages. Son los desarrollos de figuras dibujadas a línea, que alguien recortó para, quién sabe, si montar un día los prismas corpóreos. El grueso papel está amarillento por el paso del tiempo. En uno de esos recortables, se lee: «Celso Arévalo. 98 formas cristalográficas».

A través de otro río, el de Google, descubro que Celso Arévalo fue pionero de la ecología en España –considerado por algunos uno de los padres del movimiento en nuestro país–, en las primeras décadas del siglo XX, bajo la denominación de hidrobiología.

Arévalo nació en Ponferrada (León) en 1885, y se doctoró en Ciencias Naturales con 19 años. Compaginó la docencia en las universidades Central y de Zaragoza, con investigaciones en la Estación de Biología Marítima de Santander, cuyas pautas trasladó consigo a Valencia, para el estudio del zooplancton de L’Albufera.

En 1918 se traslada definitivamente a Madrid, como catedrático, y más tarde director (1943), del Instituto de Enseñanza Secundaria Cardenal Cisneros.

Durante 25 años, compaginó la docencia en el Instituto con la investigación y divulgación de la ciencia a través del trabajo de campo y el laboratorio, herramientas fundamentales para el naturalista moderno, como lo define el biólogo Santos Casado de Otaola en su biografía.

Casi 100 años después, el nombre de Celso Arévalo reaparece –y no hablo de mis cartulinas–. Científicos valencianos han encontrado en L’Albufera, por primera vez desde que fueron catalogados por Arévalo, unos crustáceos de apenas 1 mm, los Ilyocryptus agilis, que limpian el agua de materia orgánica.

Es una buena noticia, ya que los huevos de estas “pulgas de agua”, han esperado varias décadas de desarrollismo hasta encontrar de nuevo una Albufera tan limpia como para eclosionar. El mismo equipo, encontró un pariente cercano de esta pulga en el Marjal de Pego-Oliva (Alicante) los Ilyocryptus cuneatus.

Las palabras en azul son enlaces.

Figuras cristalográficas de Celso Arévalo.

Figuras cristalográficas de Celso Arévalo.

Petróleo en el Golfo de Valencia

cartel_petroleo

Parece que el gobierno español, ha interpretado aquello de ser el Golfo Pérsico de Europa, de forma literal. En realidad, el término se refiere a las energías renovables, esas que ahora se penalizan por no interesar a los grupos de presión de la energía.

Zapatero, días antes de dejar la presidencia, dio permiso a una de las cuatro petroleras que ahora están realizando prospecciones en el Golfo de Valencia, en contra de la opinión de la Generalitat valenciana y el Parlament balear, que veían amenazadas sus costas. El actual gobierno está decidido a seguir adelante, ya que como dijo Soria, «las autorizaciones fueron anteriores a esta legislatura, y se tienen que respetar». Como si hubiese sido un problema alguna vez.

Mientras gran parte del mundo apuesta por las energías limpias, seguimos empeñados en interpretar de nuevo aquel triste episodio de los «hilillos de plastilina», comprando boletos, esperando ese golpe de suerte que nos saque de la crisis.

El gobierno –el anterior y el actual– será el principal responsable de lo que ocurra en el Mediterráneo. Principal, pero no único: el petróleo es todavía negocio porque existe una demanda, y es ahí donde podemos decidir cada uno de nosotros, siendo conscientes de las consecuencias de nuestros actos como consumidores. Consecuencias, que nos pueden afectar directamente en un futuro próximo, como ya afectan a otros en otras latitudes.

Aún no he visto a cantante o actor luciendo camiseta de «Salvemos el Mediterráneo», como ocurre con el Ártico.

Os recomiendo leer los enlaces en azul, que explican mucho mejor los hechos.

Taller de tejido en telar de bastidor, el 8 de Febrero en Almabrava

taller de tejido en telar de bastidor Almabrava Denia¡Ya tenemos fecha para el próximo taller! Esta vez será para aprender a tejer en telar de bastidor. Siguiendo una propuesta de Gloria, de Alicante, que nos escribió solicitando cursos sobre tejidos en telar.

El telar de bastidor es un telar doméstico que puedes hacerte facilmente (un marco, clavos y ya está, como el de la foto del cartel, en el curso te enseñamos como hacerte uno).

La profesora es Alicia Galieni, como ella misma se define «una artesana de la vida». Le encanta la palabra artesana, porque el arte sana; «me sana el alma y el corazón realizar con mis manos aquello que da vueltas por mi cabeza y poder ver mis creaciones terminadas y a las personas disfrutar de ellas«.

En Almabrava tenemos productos que Alicia ha confeccionado (puedes verlos también en nuestra web)

El taller será el sábado 8 de Febrero por la mañana ¿te animas a tejer un bolso bandolera? (nosotros te facilitamos el material y el telar, tu pones el arte). Precio: 25 €.

Reserva tu plaza en info@almabrava.es, rellenando el formulario de contacto, o llamando al 662 044 419 (grupo reducido a 8 personas)

Amor por la tierra y el cemento. Parte 1

Algunas de las ocas de Feliciano Bañuls, en formación.

Algunas de las ocas de Feliciano Bañuls, en formación.

Feliciano Bañuls vive en Pego (Marina Alta, Alicante), muy cerca del Marjal de Pego-Oliva, rodeado de naranjos y ocas.

Para él, lo sostenible es más que una moda pasajera: es una necesidad. Sus ocas nunca serán plato de la comida del domingo. Sus cabras no serán carne de puchero. Ni los patos. Ni las palomas.

El peaje que pagan los animales por vivir con alimento y refugio, es la materia orgánica que expulsan sin proponérselo. Una bendición para una tierra inerte, tras décadas de ingentes cantidades de fertilizantes.

Feliciano disfruta viendo la fauna vivir en libertad, justo en el límite donde alguien en el ayuntamiento, trazó una línea que separaba lo urbanizable de lo rústico. Y como si tuviera un pie a cada lado de la línea, Feliciano también puso su granito de arena. Y de cemento.

En aquellos tiempos en que la gente reformaba sus viviendas, Feliciano y su padre, entre otras labores, reconstruían suelos de baldosa hidráulica.

Baldosas que, desde mediados del siglo XIX, decoraban las viviendas del sur de Europa. Mosaicos con un diseño a menudo influenciado por el modernismo: formas orgánicas inspiradas en la naturaleza, o bien geométricas, a modo de dameros o panales.

Una moda que requirió una red de pequeñas industrias dedicadas a su fabricación. Cada temporada, las fábricas lanzaban diseños propios, cada vez más complejos, que las distinguían de la competencia.

Caben combinaciones infinitas en cada pieza de 20 x 20 (la más común), en cuanto a formas y colores. Las formas vienen dadas por el molde metálico donde se vierten los morteros de cemento y mármol pigmentados. Estos moldes, fabricados en bronce y latón, se llaman trepas, y a su vez fueron fabricados por artesanos expertos en este arte.  Así, cada color corresponde a una mezcla de pigmento y cemento distinta, vertida en cada forma de la trepa.

Baldosa hidráulica terminada, y trepa utilizada para su fabricación.

Baldosa hidráulica terminada, y trepa utilizada para su fabricación.

Feliciano y su padre, tuvieron que reconstruir suelos con baldosas encargadas a la carta, que a menudo llegaban de Marruecos, y no siempre con los presumibles criterios de calidad.

En ocasiones, acertar con una trepa que tenga el mismo dibujo que el suelo a completar, es una lotería. Pero dar con el color exacto del cemento tras el uso, es un trabajo que merece dedicación, tiempo y cariño. Difícil en una industria que produce baldosas como churros, generalmente en otros países donde los derechos de los trabajadores no se desprecian como aquí, porque no existen.

Las palabras en azul, son enlaces.

Continuará.